martes, 17 de noviembre de 2009

No todo es lo que parece.

Hacía días que Mariana estaba llenando su cabeza de pensamientos erróneos.

- Deberías irte, mi mejor amiga te está esperando y estás llegando tarde.
- ¿Enperándome? ¿Por qué a mí? Es tu mejor amiga, no al mía.
- Ahora que lo pienso nunca fue mi mejor amiga. Y no, no estoy hablando precisamente de amistad.
- ¿Qué me querés decir?
- Los veo casi siempre juntos, ¿Por qué no me dijiste antes que te gustaba? Pensé que podrías confiar en mí.
- ¿Confiar en vos? ¡¿Gustarme?! ¡¿Qué estás diciendo?! Vos no tenés la más pálida idea de lo que me pasa.
- Pecisamente por eso te lo digo. Ahora resulta que nunca sé nada de vos, ni nada. Siempre estás con la mina esa. ¡Siento que me ignorás todo el tiempo!
- ¿Estás celándome?
- Já! ¿Celándote? Sos el más ridículo. Ni siquiera sos algo mío.

Pablo la miró a los ojos cuando pronunció lo último...

- Entonces no te quejes, Carla tampoco es algo mío.
- Bueh, el otro día no demostrabas lo mismo.
- ¡Vos no tenés idea de lo que me pasa, Mariana!
- ¡Estoy cansada de ser la estúpida! ¡Pensé que éramos amigos, que podía confiar en vos! ¡¿Cómo no pude darme cuenta de que la quer...-

La agarró de los brazos, se acercó a ella y no rozaron sus narices entre sí por casi un centímetro.

- ¡Te quiero a vos, Mariana, todo este tiempo te quise! ¡¿Podés comprender ahora?! ¡¿Podés entender que Carla fue la única forma de mantenerme más cerca de vos?!

Esa frase fue el tapón que la dejó muda, perpleja. Sus ojos contemplaron los de él...

... sus labios contemplaron los de ella.

2 comentarios:

Emi dijo...

jajaj siempre son de amor tus historias y siempre se aman XD
besito
te quiero mucho
ns vemos mañana!!!

Adolfo Payés dijo...

Siempre es un gusto inmenso pasar a descubrir tus post..

Gracias por compartirlos.

Un beso


Un abrazo
Siempre
con mis saludos fraternos..