miércoles, 16 de septiembre de 2009

Game over.

Basta, la cosa se acabó.
NO voy a pensar más en vos ni voy a dirijirte la mirada. No voy a pensar más en nada de lo que me pasó con vos ni voy a guardar rencor por eso.
NO voy a hablar de vos con nadie más ni tampoco voy a escribir más sobre vos.
NO voy a escuchar nuestras pasadas canciones (y si es que las escucho, no voy a recordar nada más), ni voy a tener presentes ninguna promesa que hicimos, nada.
Voy a hablarte como a cualquier otra persona, voy a saludarte como a cualquier otra persona, voy a mirarte como a cualquier otra.
Voy a empezar a forjar mi verdadero yo, basta de dependencias estúpidas y obsesivas.
NO voy a darme más motivos para pensar, voy a pasar de largo.
NO voy a hacerme más la cabeza, no voy a sufrir más por cosas que ya no merecen ser sufridas, no.
Ni un llanto, ni una lágrima más por nada, basta.


A partir de: YA.

lunes, 14 de septiembre de 2009

18 felices.

Nuestro segundo sexto mes, nuestro décimo octavo mes, nuestro año y medio... llamalo como quieras, pero son los meses más lindos que estoy pasando, y te doy las gracias.

TE AMO

Nostalgia!

No sé, se me ocurrió subir el video que mi hermana puso en sus quince. Si no notan quién soy en las fotos, mejor, je. Soy una de las que más escrachada está u_u... igual es re tierna! jajaj
Si prestan atención, hay una parte en la que además de fotos, pasan un video. Bueh, confieso que la que baila re contenta dando vueltas con un vestidito floreado y la que se agarra de la más grande en el trencito, soy yo. Ya pasé vergüenza de sobra para todo el año, bien!

video

Bueh, la resolución no es la mejor de todas, pero al menos se ve algo, je. Espero que les haya gustado ^^.

sábado, 12 de septiembre de 2009

TU perfume.

Aunque no nos demos cuenta, cada uno tiene un aroma particular. ¿Por qué digo particular? Bueh, ya me van a entender.

Desde muy chiquitos aprendimos a recordar olores y aromas de todo tipo. Es algo normal, ¿No? Desde la satisfacción de oler el rico aroma de una rosa hasta el solo imaginarte la idea de oler un pozo ciego. Es horrible, pero siempre recordás los olores, sabés reconocerlos.

Cuando alguien te atrae demasiado, sentís su aroma por todos lados... no hablo de oler ningún perfume ni colonia. Es oler y sentir que te sigue SU AROMA. Te persigue, te rodea, te encuentra por todas partes y en cualquier momento, no importa cuándo ni cómo.

Es cosa de recordarlo y sentir su olorcito... de recordar todos los momentos en que estuvieron juntos y lo olías, que no podías dejar de olerlo.
Como dije, no hablo de que es un perfume que él tal vez use cuando está conmigo... hablé con varias personas de este tema, y todos me dijeron que es verdad, cuando alguien te gusta demasiado o estás muy enamorado, esa persona tiene un aroma que nadie más que él/ella tiene, es una cosa que te enloquece.
¿Serán feromonas o algo así? Qué se yo... lo que sí es que me gusta mucho su olorcito, es algo que me encanta, me enloquece, me dan ganas de quedarme abrazada a sus hombros por horas... sientiendo su cuello, su perfume, su aroma a ÉL.

- Mirá, Liza se olvidó su bufanda en mi casa...
- Ah mirá vos.
- ... tiene olor a ella.
- ¿Olor a ella? ¿A ver? ... ¡no tiene olor a nada!
- Para mí sí.


(¿Ven? hasta mi señor novio lo confirma...)

lunes, 7 de septiembre de 2009

Te necesito para respirar.

Quiero y necesito aprender a respirar sin tu aliento. Pero a veces me es imposible, el aire me sobra...
Me cuesta reconocer que el hombre que conquistó mi corazón ahora no va a compartir nada más conmigo. Me cuesta dormir por las noches, y aunque suene enfermizo, a veces hasta siento escuchar tu voz, cerca de mis oídos... es lo único que me reconforta.
Lo único que quiero que sepas es que jamás quise ni quiero ser algo indeseable en tu vida. Simplemente te doy las gracias por haber marcado mi vida, por haberme hecho sentir las cosas que nadie me pudo hacer sentir jamás, y por haberme hecho pasar los años más hermosos que alguien me haya podido regalar.
Siempre vas a estar en mi corazón, y siempre vas a encontrarme en cualquier lugar en el que hayamos estado antes, juntos.

Hasta siempre.


En ese momento, tan sólo en ese momento, se me vino nuestra vida entera a mi cabeza, en menos de un segundo. Fue como estar en el lugar de ella, como ser su propia alma dando sus últimos susurros de agonía.
Habíamos compartido demasiadas cosas como para no sentir nada de nada. Recordé entonces el primer día que me saludó, sus mejillas levemente rosadas cada vez que le decía lo linda que era.
Recordé sus caricias, su risa contagiosa y sus abrazos. Sus manos siempre tibias, su voz dulce y sumisa.
Recordé el día en el que fue la única que me salvó al caerme, la única que me consolaba cuando me sentía mal... su sonrisa y sus ojos brillosos al decirle cuánto la amaba, su perfume dulce y penetrante, su pelo largo. El gustoso sentir del primer beso, su aliento, su cuerpo, su piel blanquísima.


En ese segundo no pude dejar afuera nada. Recordé hasta el día en el que muy estúpidamente le dije que no quería que existiera en mi vida. Sus ojos ahora anegados. Su sonrisa desaparecida.

Pero no, ahora era yo el que lloraba en medio de la calle, de la multitud.

Esa misma mañana me había llamado diciendo que necesitaba hablar conmigo. Yo no quería escucharla. No sé, me sentía un insensible, el hecho de que estuviese llorando no me afectaba en nada.

Optó por irme a buscar al trabajo. Mala elección.
Discutíamos en plena calle, sobre una esquina. Ella ya no soportaba su llanto, yo no sabía que hacer para calmarla.

- Te necesito para respirar. - Era lo único que me repetía.

Ahora seguir escuchándola me hacía peor. Con suerte pude agarrar el semáforo casi en rojo, y crucé, quedándose ella donde estaba.
No quise mirar atrás, y entonces... escuché el ruido ensordecedor de una frenada. Un golpe seco.

La imagen fue desastrosa. Me dí vuelta y estaba ella postrada en el piso, con sus ojos entreabiertos. Un auto delante de ella con el parabrisas roto, y su cabeza, comenzando a sangrar.
Corrí a buscarla. Recordé cuando ella, en tercer grado, mientras todos los demás se fueron, fue la única que ayudó a levantarme, habiéndome yo tropezado.

Tomé su mano. Aún respiraba, pero sus ojos ya no brillaban.

- Te necesito para respirar.

Me dio una pequeña carta, sus manos seguían tibias. Y a pesar de que ya no me veía, me siguió observando... sus ojos nunca pudieron ser más hermosos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Hermosa enfermedad.

Dicen que el amor es algo maravilloso, un tanto difícil de explicar... un sentimiento especial, algo grande, hermoso y eufóricamente deseado por todos, pero... ¿Saben qué? Yo no pienso así.
El amor no es un sentimiento... es una enfermedad. Sí, una enfermedad que nos vuelve locos de atar, que nos hace perder la cabeza por algo tan simple -y tan complejo- como una persona, un pequeño punto en el iniverso infinito, que en ese momento se convierte en nuestro propio universo, en lo único que nos importa y en lo único en que pensamos constantemente las veinticuatro horas del día.

¿Síntomas? Claro, como cualquier enfermedad, esta también tiene sus síntomas: Mariposeos en el estómago, leve pérdida de la noción del tiempo y aceleración del pulso cardíaco, entre otros.
Es una droga, sí, una droga a la cual caés sin más, es necesidad... es amor.
Cuando tenes este sentimiento -enfermedad- tenés la necesidad de volver a sentirlo, una y otra vez, siempre. Creo que la parte más difícil de dejar ese hábito es dejarlo. Quiero decir, nos hicimos adictos por alguna razón, ¿No?

El amor es ese momento en el que besás a alguien y desaparce todo lo que tenés alrededor, y lo único que existe sos vos y esa persona. Es entonces cuando te das cuenta de que esa persona es el único hombre al que debés besar el resto de tu vida, y sentís por un momento algo realmente asombroso y querés reír y también llorar. Te inunda la felicidad de haberlo encontrado y te invade el temor de perderlo, al mismo tiempo. Y esa persona está ahí, suplicando por tus besos, sin saber que ni siquiera tiene que pedirlos porque son de él, porque ya no sos tuya, sino de él. Sos del otro en cuerpo y alma.
Quizás el amor verdadero sea una decisión... la decisión de jugártela por alguien, de entregarte a alguien sin pensar en si te va a corresponder por siempre, o si te va a hacer daño, o si es el amor de tu vida... Pero para mí no es algo que puedas escoger, sólo te ocurre y ya está, todo el tiempo. No importa cómo ni cuándo.

El mejor tipo de amor es el que despierta el alma y hace buscar más, que planta un fuego en el corazón y trae paz a la mente. ¿Alguna vez llegaste a amar tanto a alguien hasta llegar a sentir que no existís, hasta el punto de que ya no te importa lo que pase? Yo sí, y es hermoso.

El amor verdadero es un proceso, no un acontecimiento, y yo no sé si voy a compartir toda mi vida junto a él, pero juro que me está haciendo pasar los momentos más lindos que alguien me haya podido brindar.
El amor es pasión, obsesión, no poder vivir sin alguien. Perder la cabeza. Encontrar a alguien a quien amar como loca y que te ame de igual manera ¿O acaso le llaman amor a la desesperante idea de saber que nunca vas a ser correspondido? No sé, a mí todavía no me cierra.

¿Cómo encontrar el amor? Olvidá al intelecto y escuchá a tu corazón. Porque lo cierto es que a pesar de que en la vida a veces hay que pensar dos veces, en el amor no vale la pena pensar cuando se trata de entregarse. El Zorro en El Principito dijo que no existe mejor manera de ver que con el corazón, porque lo escencial es invisible a los ojos.

Lo cierto es, que sin corazón no hay amor. Y vivir sin estar felizmente enfermo, la verdad, no tiene sentido alguno.
=)

Soy el remedio sin receta y tu amor, mi enfermedad.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Único e inolvidable.

Los de la clase media tenemos muchos problemas, la verdad.

Tema en cuestión: Bariloche, 26 de Septiembre.

Los que clase alta, además de ir cada receso de invierno allá, pueden gastar más de $4000 en pasaje sin problemas, sin contar todos los gastos de alquileres de traje, consumisión extra, gastos de regalos para toda la familia y amigos ( y amigos de amigos), fotos aparte, etc.
Los de clase baja ni siquiera tiene la posibilidad muchas veces de pagarse el boleto del colectivo para ir al colegio.
Los de clase media, nos cagamos. Podremos conseguir monedas para el bondi, pero que los $4000 te los traiga Magoya. Agradezco DEMASIADO haber podido pagar los miserables $1500 (¡¿Qué miserables?! ¡Es un montón de plata!) por ser media liberada.

Estoy preocupada, gente. Todos los que conozco ya llegaron de Bariloche y ninguno hasta ahora, gastó menos de $1000... o sea: ¡Eso es lo que nos costó pagar a mi y a mi papá durante más de un año! ¿Qué hago?
Lo peor de todo es que, cuando el Lunes tuvimos la última reunión con la empresa, además de recomendarnos llevar $1200 -Voy a llorar- nos dijeron que los trajes de nieve y de barro los alquilás aparte. Apocalipsis total.

En fin. No importa, me iré en alpargatas, en un miserable rompevientos, pero me quiero ir. No me importa. Vale la pena sacrificar tanto por algo así. ¿No creen?
=)

=)

=)

=)
=)
Estas son fotos casi recién sacadas por mi prima, ella llegó la semana pasada. Dice que no hay cosa más hermosa... y creo que voy a terminar pensando lo mismo porque es verdad, parecen fotos de calendario, no puedo creer que en unos días voy a estar ahí. Me voy a terminar enamorando de ese lugar, en realidad. No voy a querer irme más y voy a pegar mi lengua a los caños congelados. Voy a hacer huelga y me voy a encadenar entre algún árbol en peligro de extinción, algo.
No sé... los días de espera son una eternidad, se los juro. Lo peor de todo es tener la angustiante certeza de que los días los voy a pasar como con mil dosis de anestecia inyectadas. Esperé tantos meses y ni siquiera voy a sentir los días cuando esté allá, van a pasar rápido, estoy segura, es re triste.
Lo mejor que rescato es el saber que, como dijo mi señor novio, esto se da una sola vez en la vida y más que seguro que va a ser inolvidable. Sí, definitivamente: un momento único e inolvidable.
(La concha de Verónica, encima la cámara de fotos no me -te- anda :(. ¡Llevala a arreglar, hermana! Por lo que más quieras).