miércoles, 6 de marzo de 2024

Medio sado, me parece.

Hay cosas que a través de los años creo que me debo reconocer, o que cambié, o aprendí, o que al menos mejoré. Dos cosas muy relacionadas entre sí.

Lo primero que noto es lo que mencioné hace poco: a veces me pasa que, más allá de que reconozca que tengo el deseo de llorar (con o sin razón alguna), ya no me sale. O sea, hay veces en las que lloro fuerte, sí. Pero muchas otras veces me pasa esto. No sé si es bueno o malo. No sé si fue por la "costumbre", de hecho no recuerdo cuándo comenzó a pasarme, pero eso: aunque las ganas están, NO PUEDO llorar. En parte, para mí es mejor. Ya dije que estoy harta de hacerlo.

Otra cosa es que, más allá de que sepa que estoy pasándola como el orto, o que estoy en un ambiente incómodo, o estoy viendo algo que no me gusta y no tiene remedio... También, ya no me pongo histérica ni soy transparente con mis emociones. Sólo me quedo con cara de nada, callada, sin reaccionar. Como si fuera que por arte de magia la piel se me embadurnara con vaselina para que todo me resbale; como el meme del perrito que dice "This is fine", mientras todo se incendia a su alrededor.


Eso me pasó ayer.

Otro de los archivos que Él me pasó es un diario que por lo que recuerdo, yo venía escribiendo en 2011 en un archivo de Word. Corto dentro de todo, no llegaba a las 70 páginas. Lo empecé a escribir desde nuestra primera separación, para puro descargue, obvio. Cuando lo escribía estaba tan hecha mierda como pocas veces me acuerdo. Y de verdad creía que había perdido el archivo para siempre.

La pregunta es: ¿Cómo llegó a su PC, a "sus manos", a su alcance, si se trataba de un diario íntimo mío? Está bien, en todas las páginas lo idolatré un montón porque lo extrañaba como nunca, pero es una parte muy vulnerable de mí, y no sé si me enorgullece que esto haya estado a su alcance, menos en la actualidad. Es que todo es tan triste ahí... Y ya hablé de todo lo que me avergüenza sentirme expuesta de esta forma. De sólo imaginarme la posibilidad de que Él lo haya leído, hace que quiera esconder mi cara entre mis manos.

No recuerdo habérselo pasado, pero bueno, tampoco le pregunté nada, y evidentemente tampoco me animo ya, porque prácticamente no hablamos: "Hola. Sé que somos como desconocidos ahora. ¿Pero por qué tenías un diario mío donde hablaba de vos?" Cuak.

Tal vez lo habré descargado yo de no sé dónde y quedó ahí, en su compu. O tal vez me estoy preocupando al pedo y resulta que Él nunca se percató de nada, que nunca le dio bola a ese archivo y sólo me lo pasó de casualidad porque vio que es mío.

Estoy suponiendo todo igual. Sobrepienso mucho 😅

La cuestión es que ayer, al encontrar este archivo y abrirlo... No pude evitar colgarme leyéndolo. Y sí, al verlo, reconocerlo, verme ahí, aún reflejada en algunas de las palabras que escribí, no pude evitar moquear.

Después de haberme conmovido al principio, vino alguna que otra mezcla de otras emociones. En algún momento sentí lástima de la mina que ahí describía su pesar, pero lástima del tipo "Ay, por Dios, no". La evidente falta de autoestima, dependencia e inmadurez emocional que veía, me llevaba hasta a sentir rechazo de algunos sentimientos que describía en esas líneas, y a todo lo que yo fui al confesarlos.

Luego sobrevino el "desinterés" del que hablé más al principio, reconociendo lo metida en la mierda que estaba en ese momento, que el pasado no se podía cambiar, que ya está, y que más allá de que aún quedan vestigios de esos sentimientos, ya fue todo, porque no sé si recuerdo haberme sentido peor hasta ahora. Sí, ahora leía con la cara roja, hinchada por las lágrimas de antes, pero ya seria, con cara de póker, resignada como el perrito de "This is fine".

Pero a pesar de todo esto, a pesar de el llanto, de la indiferencia que en realidad tapaba una sensibilidad que aún existe en el fondo de todo... Hubo momentos en que leía y recordaba todo tan nítidamente que a veces se me erizó la piel.

Hablo de lo que me pasó cuando me encontré con los momentos lindos. Me dejé recordarlos con leves sonrisas llenas de ternura en vez de melancolía. Me dejé ser, soltando todos los recuerdos y sentimientos feos, todas las frustraciones, y experimenté todo como si todo eso lindo hubiera pasado hace cinco minutos, no años. Como si me estuviera pasando en ese momento, una vez más, mientras leía.

Después de mucho tiempo y gracias a esas descripciones tan detalladas, volví a sentir la ternura de ese primer todo. Volví a vivirlo a Él: volví a ver su sonrisa al saludarme, a oler su perfume al abrazarme, y a sentir el calor de sus manos rodeando mi cara para aunque sea darme el beso más tímido y tierno de todos.

Me notaba con los cachetes colorados mientras leía, pero ya no por llanto o angustia. Y volvía a sonreír, pensando en que en esos momentos, si Él me viera, me cargaría al darse cuenta de que estaba colorada por timidez.

Hablaba de la pasión que siempre hubo entre nosotros y al recordarla, pude volver a sentirla. Creo que hasta la última vez de intimidad reconocimos la fuerte atracción que sentíamos el uno por el otro.

También me llamaron la atención también varias partes en particular:

"El tiempo, maldito, se pierde como agua entre los dedos cuando lo paso con Él."

"Que podamos seguir adelante, y que podamos vivir juntos y felices por el resto de nuestras vidas." Deseaba llena de ilusión en la parte que contaba que soplaba la vela en uno de mis cumpleaños.

"Y todo esto lo hago porque quiero hacer todo lo posible por respetar tus decisiones, mi vida. Nunca va a ser por desinterés." Explicaba al contar que tenía que hacer fuerza para no hablarle, por miedo a molestarlo.

"Por más que tal vez suene exagerado o como una boludez, por más insignificante que fuera... se me hace muy difícil no tener ganas de aunque sea preguntarte cómo estás, o confesarte las ganas que tengo de estar al lado tuyo. Es una lucha para mí estar lejos de vos."

"Incluso si ser lo mejor para vos implica tener que alejarme, con toda mi angustia lo voy a tener que aceptar, porque te amo con todo mi corazón."

Ay, este hombre sacaba mi parte más poética de adentro, por Dios. Parecía una novela dramática 🙈

Y lo último, pero no por eso menos importante:

"Estuvimos juntos y solos desde cerca de las nueve hasta las dos de la tarde, y Él me lo dijo... “Es como que pasa esto y sólo somos vos, yo, y esta habitación. Lo demás no existe”.

Y bueno, pasaron los años.

Logré rehacer mi vida.

Pero creo que nunca volví a sentir nada así de fuerte con nadie más.


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