jueves, 10 de marzo de 2011

Debut hotelero.

Ayer debuté, y me encantó, pero me terminó doliendo todo.

Apenas llegué me presentaron a mis compañeros de trabajo momentáneos -digo momentáneos porque mi horario es intermedio y me cruzo tanto a los del turno de la mañana como a los de turno noche-. Me llevaron a comer, conocí al chef, a los ayudantes de cocina, a la pastelera, a todos.
La cocina, los salones, todos los ascensores -que para mí eran como entradas secretas porque estaban casi escondidos y habían varios que sólo podíamos usar nosotros: "el staff"-, el vestuario, todos los baños, el spa, el gimnasio, el garage, la terraza, la pileta... todo, todos los lugares donde podría llegar a ir.

No atendí a demasiada gente directamente porque digamos que, lógicamente, todavía no estoy pulida. Sin embargo y por primera vez en mi vida tuve una charla deliberada con gente de afuera. La mayoría eran brasileros, y a pesar de que mis nervios no me dejaban entender un idioma tan parecido al castellano, siempre vinieron a mi rescate mis compañeros; y no importa, por ahí con los que hablaban en inglés fue un "Hi, could you bring me a beer", pero estuve frente a ellos, me crucé a varios cuando hice el room service y me sentí realmente cómoda :).

Como con todo, igualmente, hubieron momentos en los que no me sentí tan cómoda. No con el lugar en sí, claro, sino conmigo misma. Veía a mis compañeros tan activos, de acá para allá, con tan poco tiempo para hacer otra cosa, que inconcientemente me sentí disminuída, incapacitada, hasta podría decir que inútil... al ser todos tan exigentes, lo que menos quería era dar lugar a reproches o malas caras, y el hecho de no sentirme bien con el "ay, esto lo quiero hacer bien pero todavía no puedo" limitaba mis expectativas, no me permitía sentirme satisfecha conmigo misma y mis capacidades.

A pesar de todo, me gustó muchísimo. Mis compañeros (varones, porque me quedo hasta el turno noche, cuando la mayoría de los camareros que quedan son hombres) son divinos, los jefes debidamente exigentes, y el lugar y huéspedes, hermosos.
Espero que el hecho de ser la más chiquita de todos los empleados del hotel no me inhiba a hacer las cosas tan bien como ellos. Ojalá que hoy me vaya muchísimo mejor que ayer, que me pueda desenvolver mejor, que los nervios no me dominen a tal punto de dejar caer cuchillos como ayer.
Espero que estén contentos conmigo, eso es lo que más quiero. Quiero dar lo mejor de mí y hacerles saber que estoy haciendo todo lo posible para que no se hayan arrepentido de haberme elegido. Quiero superarme, ser mejor cada día. Quiero demostrarles que realmente tengo ganas de trabajar excelentemente y no cansarme jamás de esto.

Estoy contenta :).

6 comentarios:

fiore dijo...

que bueno!! felicitaciones por tu primer dia!!!
es lo mejor que te puede pasar sentirte a gusto en tu trabajo, porque en un mal ambiente no se trabaja bien!
me alegro por vos, de verdad :)

Florencia dijo...

che que bueno!
entonces disculpa,cual es tu puesto,no entendí :P jaja.me alegro por vos liz!

Agustiní dijo...

me hice un blog! estoy muy al pedín pero lo quiero usar desde ahora hasta que me reciba para contar toooooodas las experiencias que voy a tener a partir del día que empiece a volarrrr

Emi dijo...

Disculpa Liz pense que comenzabas el viernes 11/03 no sé porque.
MUCHA SUERTE y felicidades=)

Pupita dijo...

Te felicito che!! :) Re bieeen, no te sientas incómoda ni inútil, date tiempo para agarrarle la mano.
Te deseo lo mejor!
Un beso

Ailu ☮ dijo...

Viste, con increibles esas formas de pensar... pero bueno no todos pueden pensar como uno, por lo menos vos como yo si!
Me alegro mucho por esta entrada, que va todo bien y te sentiste muy cómoda, te lo mereces!
Éxitos linda!