jueves, 30 de diciembre de 2010

Alguien se fue.

Me acuerdo que una vez me encontré con alguien que reía de gracia. "¿Qué te pasa?" le pregunté queriéndome unir a las risas, pero cuando me contestó todo lo que sentí fue lástima más que ganas de sonreír, y bronca.
"La profesora de inglés llegó llorando y explicó que estaba así porque se le murió el perro", me había explicado...

En otra ocasión, cuando los cachorros de mi perra no habían podido soportar el moquillo, mis primas nos miraron a mí y a mis hermanas como diciendo "no pueden llorar así por eso".

Ahora yo pregunto: ¿la gente es pelotuda? No lo digo por pretender que todos entiendan el sufrimiento de quienes lloran cuando su mascota se les va, pero que al menos piensen dos veces antes de poner alguna cara o sonreír con expresiones de idiota cuando escuchan un comentario del tipo "Mi perro se murió", porque para mí los perros siempre fueron más "gente" de lo que puede llegar a ser otra persona, y casi tanto o más merecedores de respeto y duelo que cualquier ser humano.

Para mí, la que se fue no era "algo"; no era un "animal". La que se fue era alguien especial.

Te vamos a extrañar muchísimo.

2 comentarios:

Emi dijo...

huy que bajon, que descanse en paz!
yo si se muere mi gorda, la nina me largo a llorar una semana enteraaa u.u es la beba de la casa :G
beso grande gordi, buen comienzo de año!!!
te quiero

Leo Timossi dijo...

Lamento leer eso, entiendo lo que sentis. He pasado por la misma situacíón hace muchos años y todavía no he logrado reponerme. Son hermanos, son parte de la familia. Seres puros, sin maldad. Esa maldad que no midio ese chico que se burló de la profesora de inglés, aquel que probablemente jamás haya tenido una mascota.