jueves, 29 de marzo de 2012

Sola.

Hace un rato contemplé esos ojos hinchados en el espejo, e intenté recordar cuándo fue la última vez que lloré así. No recordaba tales dolores, y aunque sea traté de acordarme de la última lágrima que se me escapó, una lágrima chiquita, leve, imperceptible... no podía creer que haya pasado tanto tiempo, que no me acuerdo.

Y sin embargo acá estoy, después de tanto tiempo, volviendo a quedarme sin aire por tragar este veneno que se acumula todos los días adentro de mi cuerpo. Y es horrible, porque son sensaciones que trato de no demostrar, de controlar, de las que intento deshacerme todos los días. Es algo que no puedo disimular, que me cuesta demasiado contener, y ya no lo soporto, no sé cuánto tiempo más podría mantenerlo.
Hoy intentaba cenar y sentía cómo mi garganta no dejaba pasar la comida... Era como una congoja que no me dejaba contener las lágrimas, una puntada que sentía en la nuca, en las sienes, como una presión insoportable en el pecho, ardor constante de ojos...

Y es una tortura, porque siento que tampoco encuentro palabras para expresarles lo que me está pasando a las personas que me rodean. Todo el tiempo me siento como la estúpida que se cola en las reuniones, que podría llegar a estorbar en cualquier lado. Me siento de más en todas partes, nunca sé de qué hablar por miedo a lo que puedan llegar a pensar, ni tampoco me animo a decirle a la gente que ME QUIERE lo que me pasa, porque pienso en que mis idioteces son cualquier cosa, que no valen nada a comparación de los problemas que tienen ellos... Y SÉ que lo que me está pasando NO está siendo normal, y estoy desesperada, ya llegué al punto de la desesperación, porque realmente no sé qué hacer al respecto, no encuentro más alternativa que callar todo siempre, y por más que esté rodeada de un montón de gente, me siento total y completamente SOLA.

sábado, 28 de enero de 2012

¿Todo llega?

Nunca fui una mina de muchos amigos. Y no lo digo como algo penoso... porque sí, conozco bastante gente, me llevo bien con ellos, pero sólo con una muy reducida parte de todos ellos sentí tener una especie de afinidad especial.

Sin embargo, hay momentos como este en el que dudo, en el que pienso y pienso tratando de encontrar hechos que me demuestren que las personas que quiero se sienten de la misma forma conmigo... o al menos no puedo evitar preguntarme: ¿En el hombro de quién fui a llorar? ¿Con quién compartí tantos secretos y tantas risas? No puedo evitar dudar sobre la fidelidad de los amigos que tengo... ¿Realmente son mis amigos? ¿Cómo me puedo dar cuenta de ello? Necesito pruebas positivas que me lo sigan demostrando... pero lo negativo siempre termina pisoteando todo lo bueno que puedo encontrar, inexorablemente.

Si hay algo que realmente nunca me gustó hacer es dar recriminaciones, no me gusta pelear, pero hay cosas que me confunden, y me cansan demasiado.
En este caso, ME CANSÉ de que todo lo que haga se base en las necesidades de los demás. Estoy harta de tratar de ser buena y paciente, de tratar de entender y de ponerme en el lugar del otro siempre, de decir "No... él en mi lugar haría lo mismo...". Es mentira.

Me cansé de ser la estúpida que siempre se preocupa por todo y por todos, que piensa en todo, todo el día y todos los días... mientras que los demás terminan demostrando que vos les chupás un huevo. Estoy HARTA de llorar por las noches a escondidas y sonreír lagrimeando pensando en que las cosas van a cambiar; estoy podrida de dar todo esperando con mucha paciencia recibir algo que nunca va a llegar a cambio; Realmente no tolero más ser la idiota a la que nunca importa si le hacés algo malo o no, porque total nunca se enoja.

De verdad, siempre traté de no hacer recriminaciones a nadie nunca, o al menos lo menor posible; siempre cedí ante las discusiones, nunca fui orgullosa... y siempre me alejé de los lugares donde notaba que estaba de más. Traté de mantenerme así porque no me gusta pelear ni molestar a nadie, siempre me moví según las decisiones del otro con tal de estar bien; y la verdad que no doy más porque parece que las personas de verdad son egoístas, y nunca se van a preocupar realmente por vos ni se van a dar cuenta del sacrificio sobrehumano que estás haciendo por ellas...

Y no es que ahora voy a escribir cartas a la gente diciéndole todo lo que me hicieron, no voy a martirizarme contádoles como me siento al respecto ni mucho menos tratar de dar pena porque esa sí me parece una actitud que ni yo podría soportar de alguien; pero necesito formar mi carácter y pensar más en mí, tengo que reconocer que si lo hiciera, no estaría siendo egocéntrica, sino que estaría tratando de recuperar mi autoestima...

Y sé que no es la primera vez que lo digo, pero tengo que ser más independiente anímicamente también, y no esperar nada más de nadie porque hasta a los que creí mis amigos terminaron haciéndome sentir así... así que ojalá pueda cambiar esto pronto, porque estoy segura de que sólo siendo así voy a darme cuenta de a quiénes les importa que esté a su lado, y a quiénes no.

jueves, 29 de diciembre de 2011

"Te perdono. Te quiero".

Me acuerdo que cuando te conocí me retaste porque te traté de "usted". Me había causado gracia porque yo tenía generalizado que ninguna mamá de su hijo le daba ese poder de confianza a su nuera sin dejar pasar bastante tiempo... mucho más sabiendo que yo era la nueva, por así decirlo.

Sí, yo era la nueva y al principio me daba un poco de vergüenza hasta preguntarte "Cómo estás" en vez de decirte "Cómo le va"... me era difícil porque siempre fui tímida, creo que cualquiera se podía dar cuenta de eso, de todo lo que me costaba sentirme parte de esa pequeña nueva familia que estaba empezando a tener...

Y es obvio que mi novio me ayudó mucho a sentirme cómoda dentro de su familia, pero si hay alguien que me hizo sentir súper incluída ahí adentro, esa siempre fuiste vos, desde el principio. Y es ahora cuando recuerdo todo lo que hiciste por mí hasta ahora, es ahora cuando me doy cuenta de todo lo que extraño tus abrazos y las palabras tan lindas que me decías las pocas veces que me animé a acercarme a vos para tener una charla.

Me acuerdo que un día, al irme a buscar a casa, hasta saliste del auto para saludarme cuando yo saliera; en mi cumpleaños me hiciste mi torta preferida; cuando tu hijo se fue de vacaciones fui a visitarte igual y hasta tuviste el detalle de hacerme un mate azucarado a pesar de que a vos te gusta amargo; íbamos a asistir a una fiesta y vos me ayudabas a elegir mi vestido, tuvimos otra y aunque vos ni siquiera ibas a asistir te molestaste en peinarme y ponerme tu perfume para que yo quedara preciosa; me animé a contarte cosas que no se las cuento ni a mi propia mamá, hubo algún que otro momento en el que no pude evitar llorar frente a vos y sin embargo no te alejaste nunca... y es por eso que ahora no sólo te considero la mamá de la persona que amo con todo mi corazón... sino que también hasta te considero mi propia mamá, porque por mí hacés cosas que, lamentablemente, ni siquiera noto que mi propia mamá hace por mí...

Es por eso que estoy tan triste, y por eso te extraño tanto. No quiero que por culpa de mis actitudes irresponsables y poco criteriosas termine perdiendo la valiosa confianza que te animaste a brindarme desde el principio. Me duele mucho pensar en que rechazás mi presencia, en la posibilidad de que ya no me consideres la hija que quisieras ver reflejada en mí...

Pase lo que pase en el futuro, no quiero perder ni a tu hijo, ni a vos... ni a toda la familia de la cual me permitiste ser parte. Te juro que con todo mi arrepentimiento lo deseo así, y espero con ansias el día en el que me abraces, y como en mi sueño, me digas "Ya está, ya pasó. Te perdono. Te quiero".

Te quiero mucho...

lunes, 12 de septiembre de 2011

Abissssssmo

Mi blog es parte de mí, siempre lo fue, lo creé para lo fuera, su objetivo siempre fue ése, no otro.
Sin embargo, ¿qué pasa? ¿Por qué ya no me sale escribir? Más allá de que trabajo y casi no tengo tiempo para nada, escribir es la forma más eficaz que tengo de descargar mis emociones... y si sigo así, realmente no sé cómo puede llegar a terminar todo esto.

Extraño a la escritora, la necesito.

martes, 31 de mayo de 2011

El tiempo es demasiado corto.

El problema no es que no sea conformista, no es que me tenga que acostumbrar a satisfacerme con poco, a poder llegar a sentirme bien con cosas pequeñas... el problema es que no tengo fuerzas para que esa sensación de bienestar persista por mucho tiempo. Sufro mientras la paso bien pensando en que muy pronto todo lo lindo acabará, pienso en que el tiempo es demasiado corto para todo lo bueno.

Volví de Capital en tren e increíblemente pude enganchar un asiento donde, casi sin darme cuenta, el sueño ganó a todos mis sentidos. Dormida en medio del apretujón incómodo del momento, inconscientemente reconocí que no había momento más oportuno para aprovechar para descansar; el tiempo es demasiado corto para todo lo bueno...

Tal era el cansancio que desperté casi con suerte en una estación donde, a pesar de que no estaba tan lejos de casa, nunca solía bajar. Bajé del tren algo perdida, soñolienta, y me subí al colectivo.
Minutos después recordé que ese mismo camino que estaba haciendo ahora con el chofer era el mismo que hacía todas las tardes al volver del colegio. Volví a vivir esa experiencia de ver a los chicos subir en las mismas paradas con sus mamás, de ver de nuevo los mismos locales, pasear por las mismas calles, disfrutar del sol a través de mi ventana... de un sol que ahora sí podía ver, que todavía existía en el cielo; ahora sólo suelo salir sólo cuando viajo, cuando todavía (o ya) es de noche y sentir el calor de esos rayos me hizo sentir algo nostálgica. En esos pocos segundos en los que recordé todas esas sensaciones mientras las volvía a vivir, me dí cuenta de que no podía terminar de disfrutarlo del todo como antes; no puedo hacerlo, sin querer ya pienso en tantas cosas que ni siquiera mi cabeza tiene tiempo de captar estas cosas por demasiado tiempo como para disfrutarlo...

¿Y yo me quejaba porque tenía que estudiar diez páginas? Dios... el tiempo es demasiado corto para todo lo bueno, en serio.

miércoles, 20 de abril de 2011

Se están equivocando de chica.

Primera conclusión: QUÉ ONDA? Desde cuándo me pasan estas cosas a MÍ? El mundo se está volviendo loco, o algo así. Definitivamente.

Caso 1: E
n el kiosko.

Yo - Hola, cómo estás?
Él - Muy bien, vos?
Yo - Bien, gracias. Tenés endendedor?
Él - Sí.

[...]

Él - Por qué tanta bondad?
Yo - Bondad? Por qué bondad?
Él - No sé, las chicas lindas como vos siempre nos tratan mal cuando nos piden algo.

[Momento incómodo de sonrojamiento, risas de "por qué decía eso", etc.]

Él - Tu vuelto, te doy en monedas, te deben servir mucho para el viaje.
Yo - WTF? Ah, bueno, gracias.
Él - De nada linda.

Caso 2: El francés.

Situación en la que levanto los platos principales y ofrezco postre. A esto el francés responde:

- No, gacias. Estoy muy enfegmó...
Yo - Hay que cuidarse.
Él - Sólo necesitó que te acegques a mi oidó y me digas que me quiegues muchó...

[Otro momento incómodo de sonrojamiento]

Caso 3: El de Seguridad.

Cuando al principio me pidió acompañarme a tomar la combi para no volver sola me pareció tierno y acepté; cuando empezó con las invitaciones a cenar y a tomar helado, ya vi sus intenciones y le hice ver sutilmente que no quería nada de cosas relacionadas con citas a solas porque estaba de novia; pero cuando empezó a seguirme a todos lados, a preguntarme cuáles eran mis horarios de salida, y cuáles eran mis horarios de descanso, ya me pareció un pesado. Ya no sé si mentirle o decirle mi horario de salida verdadero para no coincidir con el suyo, ¡pero eso no es lo peor! Esto sí merece ser citado:

Él - Mañana a qué hora salís?
Yo - Eh... a las diez.
Él - Si querés puedo pasarte a buscar.
Yo - A buscarme?!
Él - Sí, yo salgo a las dos de la tarde pero puedo pasar igual por vos, querés?
Yo (pensamiento rápido) - Em, viene a buscarme mi novio.
Él - Uh, qué bajón...
Yo - Bajón, por qué?!
Él - No, porque no cruzaríamos todos!
Yo - Te agradezco, pero no, gracias.

Es un viejo cuarentón, con la pelada a medio vivir, y con una altura que apenas sí sobrepasa mis hombros, ¿Qué podía sospechar? Ahora sólo pienso en que no quiero cruzármelo, y en que quiero que todos los días mi novio pase a buscarme a la salida del trabajo :(.

jueves, 24 de marzo de 2011

Creciendo.

Esta es mi tercera semana en Novotel, el Lunes 28 de Marzo empiezo las clases en la facultad... y mi miedo sólo se concentra en una sola cosa: La falta de vida.
Voy a empezar a ir a la facultad de ocho a doce y voy a seguir yendo al trabajo nueve horas diaras por la tarde/noche, lo que significa que voy a tener que irme a dormir a eso de la una de la mañana para volver a levantarme a las seis. A eso tengo que sumarle las ganas de tengo de seguir viendo a mis amigos/as, a mi novio, de estar al día con mi casa y mi familia. Alcanazaré para todo?

Todavía no soy empleada efectiva, apenas si estoy en mi primer mes de los tres meses de prueba, y adoro mi trabajo, quisiera seguir durando durante mucho años más, quiero aprender, quiero ser lo mejor que pueda ofrecer... pero cinco horas de sueño por día van a ser catastróficos si quiero acostumbrarme.

Éstos días anduve atendiendo a varios actores conocidos, pero anoche atendí a Francella. Espero que experiencias como estas hagan que todo se me haga más y más leve.